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“Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666” Apocalipsis 13:16-18.
Globalismo o Globalización, detrás de este movimiento planetario se encuentra una ideología, un sistema que muy discretamente lleva al mundo hacia la adoración al faraón, a Osiris, Horus e Isis, al culto piramidal y a la práctica mundial de la cábala judeo-egipcia. Los judíos vienen a ser los principales predicadores de este nuevo orden. ¿Que significa esto? Es un secretismo, un odio de razas ayudado por el enorme poder económico y colonizador de las corporaciones transnacionales. Significa tomar la “Tierra Prometida” a cualquier costo. En una frase que podría sonar hasta ridícula y fantasiosa: la conquista del mundo y la esclavización y asesinato de los pueblos que se nieguen a adorar a la bestia, al faraón.
No creemos que el propósito de la globalización sea, como señalan los expertos, sacar el máximo beneficio del capital mediante la explotación de los pueblos. Como cristianos creemos que más allá de esta supuesta explotación, Satanás, quien es el “Engañador de las Naciones” según la Biblia, utiliza a egipcios y judíos haciéndoles creerse razas escogidas o descendientes de los dioses.Pero esto no resulta extraño, debido a que es una constante que se evidencia en las bestias militares históricas, las cabezas del anticristo. Faraón, Alejandro Magno, César, entre otros, se hicieron adorar y quien no los adorara debía ser ejecutado. Sobre esto, la Escritura señala:
“Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios” (2Tes2:3-4).
El globalismo empobrece y deprava, para reducir, domesticar y esclavizar. El que no lleve la marca morirá o será perseguido; y el que la lleve, gozará de “paz y seguridad” (Ap17:1-2; 1Tes5:1-3).
La Bestia debe "resurgir, revivir", es el eterno retorno del que habla la cábala satánica. La Escritura nos enseña que se le concederá dar aliento a la imagen de la Bestia, no a la Bestia misma. Ella no puede resucitar, sólo Dios lo puede hacer, pero sí reencarnar (como cristianos entendemos que la reencarnación no existe, pero en la clonación se puede ver una imitación de esta filosofía). Hoy en día la clonación de seres vivos es un hecho realizable. Si la Bestia es Faraón ¿De cual de los faraones estaríamos hablando? Del único que se podría decir que surgirá del mar, Apocalipsis 13. El mismo mar que una vez se tragó a sus tropas. El faraón que se autonombró señor de los judíos, el que lucho contra Dios por medio de Moisés, Ramsés II. La pregunta queda allí ¿Clonarán a Ramsés II? ¿Computarizarán su imagen?
Augusto de Venanzi en “Globalización y Corporación” Señala:
“La gran corporación privada, se refiere a una corporación que en realidad ya no es ni nacional ni internacional ni multinacional, sino que, según Castells, se constituye con otras corporaciones y empresas en nodos de redes globalmente interconectadas de distinta dimensión y nacionalidad, unidos en torno a grandes conglomerados de capital, funcionando en tiempo real en un ámbito planetario”.Son las corporaciones las que mandan. El mismo De Venanzi citando a Shori dice: “El mercado global de divisas maneja más dinero que aquel en poder de los Bancos Centrales de todo el mundo. Estima que unas 20.000 corporaciones son responsables de un tercio de la producción mundial y de un 70% del comercio internacional”.
Sigue De Venanzi: “Argumentamos junto a Derver que la corporación moderna ha acumulado demasiado poder frente al Estado-nacional. Este poder ha crecido a tal punto que las corporaciones y no los gobiernos, toman las decisiones cruciales en todos los ámbitos de la sociedad”.Egipto es un Estado corporativista y solidarista y creemos que encabeza la conspiración mundial, que maneja a sus esclavos los judíos, a la Unión Europea (los 10 cuernos de Apocalipsis 17:12 y de Daniel 7:24) y al capital global corporativista, hacia la conformación mundial de una “ciudadanía corporativa”, como la llama De Venanzi.
Esta “ciudadanía corporativa” no es otra cosa que el “cuerpo del Anticristo” o la “iglesia del Anticristo” en la batalla que libra Satán y sus demonios contra Jesucristo, Cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (Col 1:18).De Venanzi entiende por Estado-mundo:
“La red de agencias internacionales cuya acción combinada ejerce un gran poder sobre la dirección de los eventos globales. La red está compuesta por una gran variedad de sistemas reguladores de orden supranacional que forman la burocracia internacional compuesta por el FMI, BM, BID, ONU, TLC; OMC, UE, y APEC y otras. El Estado-mundo cuenta, además, con un poderoso ejército como lo es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ha crecido significativamente con la incorporación de algunos países de la Europa excomunista”.
La alianza anticristo mediante sociedades secretas a las que pertenecen las cabezas del mundo (George W. Bush, John Kerry, Jacques Chirac, Silvio Berlusconi, Tony Blair, Hosni Mubarak, etc.) ha secuestrado el poder político, ha conformado pseudo-democracias controladas desde el vértice de la pirámide de poder. Mediante órdenes infrangibles y pactos triangulares como el puntofijismo en Venezuela, los gobernantes títeres aceptan las políticas fondomonetaristas para endeudar a sus propias naciones. Así saquean los recursos del Estado y exterminan la población. A un supuesto mesías oponen otro, que viene a ser peor que el primero y así hasta que saquean definitivamente al país. Todo sucede en un eterno reciclaje de personajes y situaciones. Con esta astuta y satánica estrategia siempre es posible dejar la responsabilidad a los gobernantes corruptos del pasado y a las “nefastas” políticas del FMI, BM y OMC, como hacen algunos Premios Nobel de Economía. Jamás estos modernos ideólogos fariseos llegarán a identificar la conspiración y a quiénes, detrás de bastidores, mueven a las corporaciones.Todas estas triquiñuelas pueden observarse en libros como “El malestar en la globalización” del judaizante Joseph Stiglitz, quien ya anuncia la necesidad de un gobierno mundial, al que nos adelantamos a identificar como el gobierno de la Bestia:
“Por desgracia, carecemos de un Gobierno Mundial, responsable ante los pueblos de todos los países, que supervise el proceso de globalización de modo comparable a cómo los gobiernos de EEUU y otras naciones guiaron el proceso de nacionalización. En vez de ello, tenemos un sistema que cabría denominar Gobierno global sin Estado global, en el cual un puñado de instituciones –el Banco Mundial, el FMI, la OMC- y unos pocos participantes –los ministros de Finanzas, Economía y Comercio, estrechamente vinculados a algunos intereses financieros y comerciales- controlan el escenario, pero muchos de los afectados por sus decisiones no tienen casi voz”.De manera que la Bestia tiene el poder sobre los incrédulos de este mundo y así como Jesús dice que “El Padre busca adoradores en espíritu y en verdad” (Jn4:23-24), también Satanás busca adoradores en el espíritu de la mentira que es la cábala.
Se regresa siempre al primer pecado: el endiosamiento del hombre y la autonomía con respecto al Creador, la desobediencia de Adán. Un reino de Dios, sin Dios. Jesús globalizó el cristianismo (Mc16:15), el Anticristo globaliza la cábala o “evangelio diferente”, Gálatas 1:8. El Señor nos enseña a lanzar nuestras redes del Evangelio para ser “pescadores de hombres” (Lc5:10) y el Anticristo tiende sus redes corporativas para “cazar hombres” (Jn10:12; 2Co 11:13-15).
El poder dado por satanás a los hombres se manifiesta como narcisista, homosexual y ególatra, se ama a sí mismo. Desde la rebelión del hombre contra Dios, en los vértices del poder mundial se encuentra la homosexualidad y la depravación. El Anticristo quiere que lo adoren, por eso usurpa el poder. El poder es de Dios, el único ser que tiene vida en sí mismo. Cuando una criatura usurpa ese poder se convierte en un ídolo. Una humanidad que deja a su Creador a un lado se va convirtiendo en asesina, mentirosa, vanidosa y homosexual, porque va invirtiendo sus valores, al no tener referencia moral ni espiritualidad. Eso fue lo que ocasionó el castigo a Sodoma y Gomorra, Génesis 19:1-29 y Romanos 1: 24-26.
Velad y sed santos, que los timepos son dificiles para los cristianos en la Gracia!!!!
Este escrito es un fragmento del libro electrónico(por ahora) "El Secuestro del Cristianismo", de uno de los miembros y pastor de la congregación Gracia y Paz. Pronto estará disponible en su totalidad en la sección de descargas.
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